Las tablets invadirán el mercado aún lejos de la nube
Lo mejor de todo es que parece que no
podemos dejar de estar conectados ni un segundo. Da igual
que no tengamos un trabajo de broker de bolsa
(oficio a eliminar o más bien a reciclar por el de suicida) o
similar. Con la infección vírica que han supuesto
las redes sociales, la mera información de nuestros
supuestos amigos y conocidos y de sus trivialidades se ha convertido
en algo de importancia vital. Esto va unido a la voracidad de las
compañías de móvil, las cuales son la parte
fundamental de esta necesidad de estar permanentemente
conectados a internet. Pero como siempre, en España,
las ratas de las operadoras son las últimas en
abandonar el barco de las tarifas abusivas a la
tranquila sombra de la excesiva rentabilidad.
Muchos años pasaron hasta que se tuvo que obligar
legalmente a las compañías a que ofrecieran una velocidad
que anunciaban a bombo y platillo con fastuosas campañas
publicitarias, donde todos bailaban como si estuviesen al borde de
una sobredosis de speed, cantando lo fantástico que eran velocidades
de 20 Megas que jamás nadie alcanzaba, aunque
cobraran sus cuotas religiosamente, eso sí…
También obligadas legalmente a ofrecer un teléfono
de atención al usuario gratuito, después de años
robándonos descaradamente a parte de provocar más de una crisis
nerviosa a la espera de sus fantásticos operadores.
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